HC Fertility: Duelo genético, cuando formar una familia implica reconstruir las expectativas

09.09.2026

Cuando una pareja o una persona comienza un tratamiento de reproducción asistida, suele hacerlo con una idea concreta de la familia que desea formar. Entre esas expectativas, suele estar la posibilidad de tener un hijo que comparta su carga genética. Sin embargo, en ocasiones, diferentes circunstancias pueden hacer necesario recurrir a la donación de óvulos, semen o embriones.

Es en este momento cuando la posibilidad de conseguir un embarazo puede convivir con emociones difíciles de gestionar. Aceptar una alternativa reproductiva implica despedirse de una idea de maternidad o paternidad que se había imaginado durante mucho tiempo y comenzar a construir un nuevo proyecto familiar.

¿Qué es el duelo genético en fertilidad?

El llamado duelo genético hace referencia al proceso emocional que puede aparecer cuando una persona asume que no podrá transmitir su propia carga genética a un futuro hijo.

No se trata de renunciar al deseo de ser madre o padre ni de rechazar necesariamente la donación, sino de afrontar la tristeza que puede aparecer al aceptar que la idea de maternidad o paternidad que se había imaginado no será posible.


Un duelo silencioso

A diferencia de otros tipos de duelo, el duelo genético puede resultar difícil de compartir con el entorno.

Cuando existe una alternativa para conseguir el embarazo, familiares y amigos pueden centrarse en la parte positiva de la situación: existe una opción para formar una familia. Sin embargo, esa solución no elimina necesariamente el impacto emocional de aquello que se ha perdido.

En ocasiones, la persona puede sentir que no tiene derecho a expresar tristeza porque finalmente podrá conseguir el embarazo. Dar espacio a estas emociones es importante para poder procesarlas y avanzar hacia una aceptación que no implique negar lo que se ha sentido.

¿Cómo se vive el duelo genético en pareja?

Cuando el proceso se vive en pareja pueden aparecer reacciones diferentes en ambos miembros. Mientras hay personas que se pueden sentir preparados para comenzar el tratamiento, otras pueden necesitar más tiempo para asumir la ausencia de vínculo genético.

Estas diferencias no tienen por qué convertirse en un problema, pero sí es importante mantener una comunicación abierta y respetar los tiempos de cada persona. Entender que no existe una única manera de afrontar la situación puede ayudar a evitar sentimientos de incomprensión dentro de la pareja.

¿La ausencia de vínculo genético afecta al vínculo con el hijo?

No necesariamente. Esta es una de las principales preocupaciones que aparece durante el proceso. Sin embargo, compartir genes no es lo que determina por sí solo la relación afectiva entre padres e hijos.

El vínculo se construye a través del embarazo, el cuidado, la convivencia y las experiencias compartidas. Con el tiempo, son estos elementos los que permiten desarrollar una relación afectiva profunda y significativa.

Por eso, sentir tristeza durante el proceso de duelo genético no significa que vaya a existir menos amor hacia el futuro hijo.

Pedir ayuda también forma parte del proceso

Aceptar una nueva realidad familiar requiere tiempo y, en algunos casos, acompañamiento especializado. El apoyo psicológico puede ayudar a comprender las emociones que aparecen, trabajar posibles sentimientos de culpa o ambivalencia y facilitar la adaptación al nuevo proyecto de familia.

En HC Fertility, el acompañamiento de los pacientes durante un tratamiento de reproducción asistida contempla también esta dimensión emocional.

Una familia se construye mucho más allá de la genética

La genética es una parte de nuestra historia biológica, pero la maternidad y la paternidad se construyen también a través del vínculo, el cuidado y la presencia.

El duelo genético es un proceso válido que merece ser reconocido y acompañado. En muchos casos, el camino hacia la maternidad o la paternidad no termina siendo exactamente el que se había imaginado al principio. Pero eso no significa que el vínculo familiar que se construya vaya a ser menos profundo, significativo o real.

Ester Arissa

Embrióloga.

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